Aprender a perder (cuando siempre has querido ganar)
Diario de Innovación #291
Nunca he sido un buen perdedor.
No lo digo con orgullo.
Lo digo como constatación.
Soy una persona hipercompetitiva, a veces hasta un punto un tanto insano.
Y no es algo reciente ni circunstancial.
Viene de lejos.
De muy niño, compitiendo con mi hermano.
Luego con mis amigos.
Más tarde en la universidad.
Después en el trabajo.
Y, si soy honesto, en casi cualquier ámbito donde hubiera una mínima comparación posible.
Ganar no era solo ganar.
Era confirmar algo.
Perder no era solo perder.
Era fallar como persona.
Me ha costado muchos años, y muchos son muchos, aprender a perder.
No porque alguien me lo enseñara.
Sino porque la vida, con una paciencia brutal, te va colocando donde toca.
A base de errores, derrotas, decisiones mal tomadas y expectativas no cumplidas.
Y poco a poco entiendes algo incómodo pero liberador: No todo es un juego de suma cero.
Y desde luego, no todo debería serlo.
Hay juegos que, si los planteas bien, pueden ser de suma positiva.
No siempre.
No en todas las circunstancias.
Pero en muchas más de las que creemos.
Y ahí empieza otro tipo de aprendizaje: no el de ganar más, sino el de perder mejor.
Para hablar de esto hoy quiero apoyarme en alguien que sabe mucho de ganar… y mucho de perder.
Hoy vamos a hablar de Garry Kasparov y la derrota que cambió el juego del ajedrez, y la humanidad contra las máquinas para siempre.
Cuando Deep Blue venció a Kasparov en 1997, el relato dominante fue simple y tentador:
La máquina ha derrotado al humano.
Pero esa lectura es pobre.
Y, sobre todo, equivocada.
La verdadera lección no fue el fin del talento humano.
Fue un cambio de marco mental.
La combinación ganadora nunca fue máquina vs humano.
Siempre fue y sigue siendo: un buen humano + una buena máquina.
Kasparov lo entendió antes que muchos.
Y lo ha repetido desde entonces en distintos contextos.
No se trataba de resistirse.
Se trataba de redefinir el juego.
Y eso conecta directamente con cómo deberíamos pensar hoy la IA: no como sustituto, sino como amplificador.
Siendo esta la mayor lección que podemos extraer de esta derrota, hay otras más que no deberíamos obviar.
Pensar en décadas reduce el ruido: el corto plazo engaña. Diseña tu carrera y tus proyectos con visión larga; una derrota puntual no define nada.
Sin riesgo no hay progreso: evitar retos no es prudencia, es estancamiento. Si nunca fallas, probablemente juegas demasiado seguro.
Estrategia es decidir cuando no pasa nada: no todo es acción-reacción. Invierte tiempo en pensar si estás yendo en la dirección correcta, no solo en apagar fuegos.
Ir demasiado rápido también es perder: el timing importa tanto como la idea. Innovar sin contexto te puede aislar; escucha al entorno.
Crea y trabaja para humanos reales: la atención es limitada. Mensajes claros, simples y empáticos ganan a la brillantez excesiva.
Reinventarse no es opcional: lo que funcionó antes no garantiza nada. Revisa tus certezas con regularidad o el mercado lo hará por ti.
Métricas internas primero: sin criterios propios, persigues objetivos ajenos. Define qué es “ganar” para ti, no solo para los demás.
La tecnología no hace el trabajo humano: no sustituye criterio, visión ni responsabilidad. Pide más de ti antes de pedir más a las herramientas.
Food for thought
Aprender a perder no va de resignarse.
Va de jugar mejor el siguiente turno.
Y, a veces, de cambiar directamente de juego.
🌍 El eco del mercado
🕵️♂️ Proyecto Panama: escanear primero, pedir perdón después. Anthropic industrializa la digitalización cultural sin pasar por la conversación pública.
🔐 El internet cuántico deja de ser promesa. La criptografía cuántica empieza a funcionar fuera del PowerPoint. Un experimento logra comunicación ultrasegura a 100 kilómetros.
🖥️ El software moderno es potente… si sabes dónde mirar. Ultimamente he leido muchas criticas a Windows 11, sin embargo en este artículo se ponen de manifiesto cuatro funciones de Windows 11 que pasan desapercibidas y que no deberías dejar de utilizar.
🔒Privacidad: siempre es culpa del proveedor. Últimamente las brechas de seguridad no paran de acaparar titulares. Y es que el patrón se repite con una regularidad inquietante, el último en sufrirlo ha sido Flickr.
📉 El delivery entra en modo consolidación. Uber entra en Turquía tomando una participación de Getir. El sector busca menos crecimiento épico, más Excel y sinergias.
❄️ El glaciar del Juicio Final acelera. La ciencia ya no debate escenarios: propone ingeniería de emergencia.
🌊 Un muro submarino de 80 km contra el colapso climático. Cuando la mitigación no basta, llega la geoingeniería.
Déjame recordarte que si te gusta la tecnología, el podcast de Código Abierto también puede ser una buena opción.
Si algo de lo que has leído te ha removido, dímelo.
Ya sabes que estoy al otro lado si quieres comentar, discrepar o simplemente saludar.
Que nunca te falten ideas, ni ganas de probarlas.
A.
Si te interesa profundizar en este tema. Aquí va una selección de libros que hablan, directa o indirectamente, de aprender a perder —no desde la épica barata, sino desde la toma de decisiones, la estrategia y la madurez personal y profesional.
No son libros sobre “fracaso” en abstracto. Son libros sobre cómo relacionarte con él.
PD1: Decide y Apuesta de Annie Duke. Perder no siempre significa decidir mal. Ganar no siempre significa decidir bien.
PD2: The Score Takes Care of Itself de Bill Walsh. El mítico entrenador de los 49ers explica cómo construir sistemas que ganan… incluso antes de ganar.
PD3: Antifrágiles de Nassim Nicholas Taleb. No basta con resistir las derrotas.Lo interesante es mejorar gracias a ellas.
PD4: Mindset de Carol Dweck. Donde el autor nos habla de dos formas de perder: como identidad y como información.
PD5: El Obstáculo es el Camino de Ryan Holiday. Inspirado en el estoicismo clásico. Ideal para momentos de bloqueo profesional.
PD6: Amplitud de David Epstein. Las carreras no lineales generan más errores… y mejores resultados a largo plazo.
PD7: Black Box Thinking de Matthew Syed. Por qué algunas organizaciones aprenden de sus errores y otras los esconden.
PD8: Fooled by Randomness (Existe la Suerte) de Nassim Nicholas Taleb. Una vacuna contra el autoengaño después de ganar… o perder.


