Hoy lo siento, pero toca un poco de publicity.
Publicity de la publicity que os incluyo casi todos los días como recomendación de escucha.
Mi —nuestro— podcast, Código Abierto, acaba de llegar a los 100 episodios.
Y cumplir 100 de cualquier cosa merece, al menos, detenerse un momento.
No para sacar pecho.
Más bien para dar las gracias.
Cuando empezamos Código Abierto yo tenía tres objetivos bastante sencillos.
Tener una excusa para sentarme con amigos a hablar de tecnología.
Intentar divulgar algunas de las cosas extraordinarias que estaban ocurriendo a nuestro alrededor.
Y conocer gente interesante.
Lo que no había previsto es que acabaría aprendiendo tanto.
Ni que, después de 100 episodios hablando sobre tecnología, tendría la sensación de saber menos que cuando empezamos.
Y eso, curiosamente, me parece una magnífica noticia.
Hay una diferencia enorme entre leer sobre algo y sentarte delante de alguien que lo está haciendo.
Puedes leer cien artículos sobre computación cuántica.
Y después hablar con David y descubrir que algunas cosas que imaginabas encerradas todavía en un laboratorio llevan tiempo intentando abrirse camino en la industria.
Puedes seguir durante meses la explosión de la inteligencia artificial.
Y después hablar con personas como Ramón Medrano o Eduard d’Ordax y comprobar que, debajo de las demostraciones espectaculares y los titulares, hay empresas modificando silenciosamente procesos reales.
Puedes obsesionarte con modelos, parámetros, agentes y benchmarks.
Y después hablar con Luis Serrano y recordar algo bastante más elemental:
Todo esto empezó mucho antes de ChatGPT.
Con matemáticas.
Con física.
Con investigación fundamental.
Con científicos trabajando durante décadas en cosas que seguramente no iban a salir en LinkedIn aquella semana.
Quizá uno de mis mayores aprendizajes durante estos 100 episodios haya sido precisamente ese.
El futuro no se entiende únicamente escuchando a quienes construyen las aplicaciones.
También hay que escuchar a quienes construyeron sus fundamentos.
Pero he aprendido algunas cosas más.
La primera: Las mejores conversaciones no son aquellas en las que todos estamos de acuerdo.
Ignacio y Diego pueden dar fe de ello.
Discrepar es incómodo.
Y precisamente por eso es útil.
Porque conversar con alguien que piensa exactamente como tú sirve, básicamente, para salir de la conversación pensando exactamente lo mismo.
El verdadero regalo es que alguien te obligue a detenerte y pensar:
¿Y si estoy equivocado?
La segunda: Poder decir «no lo sé» sigue siendo una tecnología extraordinariamente avanzada.
Una voz puede sonar muy segura y estar equivocada.
Algo especialmente relevante ahora que convivimos con máquinas capaces de responder prácticamente a cualquier pregunta con una seguridad admirable.
Quizá debamos proteger tres expresiones:
No lo sé.
Explícamelo otra vez.
He cambiado de opinión.
Las tres requieren algo que ninguna máquina puede proporcionarnos por defecto:
criterio.
Tercer aprendizaje: La inteligencia artificial será realmente importante cuando dejemos de hablar tanto de inteligencia artificial.
Esta reflexión es de Nelson y me parece especialmente buena.
Nadie organiza hoy un congreso para hablar sobre electricidad.
Hablamos de fábricas.
De hospitales.
De trenes.
De ordenadores.
De todo lo que la electricidad permite hacer.
Quizá algún día ocurra lo mismo con la IA.
Dejaremos de discutir permanentemente sobre qué modelo tiene más parámetros o qué benchmark ha superado al anterior.
Y empezaremos a preguntar:
¿Qué problema estamos resolviendo?
¿Qué proceso estamos mejorando?
¿A quién estamos ayudando?
Ese día probablemente la inteligencia artificial habrá ganado.
Porque se habrá vuelto aburrida.
Cuarto: Cuanto más inteligente parece la tecnología, más importante resulta cultivar nuestra propia inteligencia.
Esta idea ha aparecido una y otra vez durante estos años.
Tecnología responsable.
Ética.
Soberanía.
Pensamiento crítico.
Regulación.
Seguridad.
Impacto social.
Mónica y Nacho me han hecho pensar mucho sobre ello.
Carlos, Nelson, Diego y tantos otros también.
Porque quizás el mayor riesgo de rodearnos de sistemas cada vez más inteligentes no sea que las máquinas dejen de necesitarnos.
Puede ser que nosotros dejemos de sentir la necesidad de pensar.
Y ya sabes, no hay quinto malo: La curiosidad probablemente sea la mejor tecnología para intentar entender el futuro.
En estos 100 episodios hemos hablado de cosas que parecían revolucionarias.
Y dos o tres episodios después ya parecían antiguas.
Así funciona el momento que nos ha tocado vivir.
Por eso intentar acertar exactamente qué ocurrirá dentro de cinco años me interesa cada vez menos.
Me interesa mucho más aprender a reconocer las pequeñas señales que aparecen ahora.
Una tecnología.
Un experimento.
Una empresa haciendo algo extraño.
Un investigador persiguiendo una idea que todavía parece absurda.
Porque alguno de esos pequeños trozos de hielo que apenas vemos hoy puede esconder un iceberg gigantesco debajo.
Y aquí es donde toca dar las gracias.
A Mónica, Nelson, Ignacio, Carlos y Diego.
Por las conversaciones.
Por preparar temas.
Por discutir.
Por compartir conocimientos.
Por las risas antes y después de grabar.
Y, sobre todo, por regalar algo mucho más difícil de encontrar que información: perspectivas diferentes a la mía.
También a cada una de las personas que durante estos 100 episodios aceptaron sentarse delante de nuestros micrófonos.
Profesionales que decidieron dedicar parte de su tiempo a explicarnos aquello en lo que estaban trabajando.
En muchas ocasiones acabamos la grabación y seguimos hablando.
Para mí probablemente esa sea la mejor medida posible de una entrevista.
Cuando termina el podcast y nadie quiere terminar la conversación.
Y, por supuesto, gracias a quienes estáis al otro lado.
A quienes lleváis muchos episodios escuchándonos.
A quienes habéis llegado hace poco.
Y también a quienes alguna vez habéis escuchado veinte minutos, habéis pensado que estábamos diciendo una tontería y habéis apagado el podcast.
Probablemente alguna vez tuvieseis razón.
Cuando arrancamos Código Abierto creía que el objetivo era intentar explicar qué estaba ocurriendo con la tecnología.
100 episodios después creo que estaba equivocado.
El objetivo es otro.
Hacernos mejores preguntas sobre lo que está ocurriendo.
Sentarnos alrededor de una mesa.
Escuchar.
Discrepar.
Aprender.
Cambiar de opinión.
Y volver la semana siguiente con más preguntas que respuestas.
Porque después de 100 episodios intentando entender el futuro hemos descubierto algo bastante tranquilizador:
todavía nos queda muchísimo por aprender.
Y espero que siga siendo así cuando lleguemos al 200.
Gracias por acompañarnos.
Nos escuchamos en el 101.
🌍 El Eco del Mercado
🚨 DeepMind considera los ataques de agentes de IA una primera señal de alarma. Demis Hassabis advierte de que los incidentes recientes podrían anticipar ataques más graves y propone una certificación internacional adaptada al riesgo de cada sistema. Microsoft reclama también nuevas obligaciones legales de seguridad.
🛡️ Nvidia aporta 250 millones de dólares a la investigación británica en seguridad de la IA. La compañía proporcionará durante cinco años recursos de computación para estudiar la seguridad de los agentes, el aprendizaje abierto y la robótica. La contribución refuerza la capacidad británica, aunque también vincula parte de la investigación al principal proveedor de los chips utilizados para desarrollar la tecnología.
🎙️ El FBI detiene a un antiguo ingeniero de OpenAI por ocultar un dispositivo de escucha. El exempleado está acusado de colocar una grabadora en una sala de reuniones ejecutiva y se enfrenta a cinco años de prisión. OpenAI afirma que utilizó sus propios modelos para identificarlo y que no existen indicios de acceso indebido a código, modelos o datos de clientes.
🧠 Google lanza Gemini 4 Argon tras meses de retrasos. El nuevo modelo está orientado a trabajos complejos de varios pasos en programación, finanzas, derecho, ciencia y ciberseguridad. Su API parte de dos dólares por millón de tokens de entrada y diez por los de salida, pero esas tarifas se duplicarán después del 30 de noviembre.
🔬 Google abre sus modelos científicos a 200 investigadores europeos. El programa ofrecerá acceso a herramientas como AlphaFold 3, WeatherNext, AlphaGenome y AlphaEvolve, además de tres millones de dólares en créditos de computación. Puede acelerar la investigación europea, aunque mantiene parte de esa capacidad científica dentro de una infraestructura estadounidense.
🏙️ OpenAI y Rockefeller destinan 50 millones de dólares a mejorar servicios públicos con IA. El programa financiará proyectos municipales con subvenciones de hasta dos millones de dólares y aspira a beneficiar a cien millones de personas. Su éxito deberá medirse en servicios mejorados y problemas resueltos, no únicamente en demostraciones tecnológicas.
🤖 Hesai crea una cámara para recopilar los datos que necesitan los robots. Kosmo combina cámaras y sensores lidar para generar mapas tridimensionales con los que entrenar a robots humanoides. La compañía intenta resolver la escasez de datos espaciales que todavía impide trasladar muchas capacidades de la IA al mundo físico.
🇫🇷 Nvidia entra en el capital de Doctolib y Genesis AI. El fabricante adquiere participaciones minoritarias en la plataforma sanitaria y la empresa de robótica, sin revelar su tamaño ni valoración. Nvidia extiende así su influencia desde la infraestructura hasta las aplicaciones que generarán demanda para sus próximos chips.
🏭 ASML recibe solicitudes de máquinas para fabricar chips en 2029 y 2030. La compañía eleva su previsión anual tras facturar 11.700 millones de euros en el trimestre y admite que las ampliaciones previstas podrían resultar insuficientes. Mientras los mercados cuestionan el auge de la IA, los fabricantes reservan con varios años de antelación las máquinas necesarias para continuarlo.
🇺🇦 Ucrania ataca el mayor centro de datos de Rusia. Los drones alcanzaron el complejo de Sberbank previsto para albergar el mayor superordenador ruso, aunque la entidad asegura que sus servicios continúan funcionando. El ataque convierte la capacidad de entrenar modelos en infraestructura estratégica de guerra y amenaza equipos especialmente difíciles de reemplazar por las sanciones.
📉 La inflación estadounidense devuelve la presión sobre las acciones tecnológicas. Un dato superior al esperado elevó del 21,6 % al 46 % la probabilidad atribuida por el mercado a una subida de tipos en octubre y castigó a compañías como Nvidia, Intel y Micron. La demanda de chips puede seguir creciendo mientras el encarecimiento del capital reduce el valor de quienes deben financiar su fabricación.
Déjame recordarte que si te gusta la tecnología, el podcast de Código Abierto también puede ser una buena opción.
Si algo de lo que has leído te ha removido, dímelo.
Ya sabes que estoy al otro lado si quieres comentar, discrepar o simplemente saludar.
Que nunca te falten ideas, ni ganas de probarlas.
A.
PD: Si estos cien episodios te han despertado las ganas de crear tu propio podcast, aquí van tres lecturas —en inglés— para seguir aprendiendo:
Make Noise, de Eric Nuzum: para definir tu propuesta, hacer mejores entrevistas y conectar con quienes te escuchan.
Out on the Wire, de Jessica Abel: una mirada en formato cómic a cómo se construyen las historias sonoras.
Everybody Has a Podcast (Except You), de Justin, Travis y Griffin McElroy: una guía práctica y con humor para pasar de la idea al micrófono.
PD2: Y si quieres ponerle voz a esa primera conversación, aquí va una buena pareja para grabar:
Shure MV7+: un micrófono dinámico pensado para podcasting, con conexión USB-C para grabar directamente en el ordenador y XLR si utilizas una interfaz de audio.
Audio-Technica ATH-M50x: unos auriculares profesionales de estudio, cerrados y con cable, para escuchar con detalle lo que estás grabando y reducir las fugas de sonido hacia el micrófono.
El equipo ayuda. La curiosidad y las ganas de compartir las pones tú.


