Consejos vendo que para mí no tengo.
Diario de Innovación #405
Todos conocemos a alguien que presume de las ayudas a la conducción de su coche.
Control de crucero adaptativo.
Asistente de mantenimiento de carril.
Frenado automático.
Conducción semiautónoma.
Hasta que llega una carretera de montaña.
Entonces ocurre algo curioso.
Desactiva todos los asistentes.
Agarra el volante fuerte, muy fuerte, con las dos manos.
Y vuelve a conducir como hace veinte años.
Creo que con la inteligencia artificial nos está pasando exactamente lo mismo.
Mientras las decisiones son rutinarias, fáciles, dejamos que la IA nos ayude. Que resuma documentos. Que redacte un correo. Que prepare una presentación. Que organice nuestras notas. Esas donde el riego de meter la pata es bajo.
Pero cuando la carretera se complica, apagamos el copiloto.
Hace unos meses, Mark Zuckerberg sorprendió al contar que había creado un chatbot que actuaba como una especie de CEO virtual para ayudarle a explorar escenarios, cuestionar ideas y pensar mejor.
No para delegar decisiones.
Sino para ampliar su proceso de razonamiento.
Mientras tanto, Deloitte acaba de publicar un estudio sobre el uso de la IA en los consejos de administración de las empresas.
Y el contraste no puede ser más llamativo.
Casi la mitad de las compañías ni siquiera apoya explícitamente el uso de IA por parte de sus consejeros. Solo un 8% dispone de herramientas corporativas aprobadas y apenas un 6% las tiene integradas en sus procesos habituales.
Más sorprendente aún.
El 71% reconoce que ni siquiera sabe si sus consejeros utilizan IA durante las reuniones.
Y el 72% desconoce si la emplean para actividades relacionadas con la supervisión estratégica.
Llevamos dos años diciendo que la IA va a transformar las empresas.
Pero cuando llega el momento de decidir el futuro de esas empresas seguimos pensando solos, como lo hemos hecho hasta ahora.
Quizá estamos usando la IA justo al revés
Lo interesante del estudio no es que la adopción sea baja.
Es dónde se está utilizando.
Cuando aparece, casi siempre es para resumir documentación, analizar informes o preparar preguntas para la dirección.
Es decir.
La usamos para ahorrar tiempo.
No para mejorar nuestro criterio.
Y aquí creo que está la paradoja.
No nos preocupa que la IA escriba un correo.
Nos preocupa que cuestione nuestro razonamiento.
No nos incomoda que resuma un PDF.
Nos incomoda que encuentre una hipótesis mejor que la nuestra.
Seguimos reservándonos las decisiones importantes como si pedir ayuda para pensar fuese una señal de debilidad.
Cuando probablemente sea justo lo contrario.
Mi copiloto favorito
Cada vez utilizo más la IA antes de tomar decisiones importantes.
No para que decida por mí.
Sino para obligarme a pensar mejor.
Estas son algunas conversaciones que ya forman parte de mi rutina.
Antes de una reunión importante, le pido que actúe como la otra parte y ataque mis argumentos.
Antes de lanzar una idea, le pido que encuentre cinco razones por las que podría fracasar.
Cuando preparo una estrategia, le pido escenarios alternativos que quizá no estoy viendo.
Antes de escribir una propuesta, le pregunto qué objeciones tendría alguien que no piensa como yo.
Si tengo que tomar una decisión compleja, le pido que identifique los sesgos cognitivos que pueden estar influyendo.
Cuando leo un informe extenso, no solo le pido un resumen. Le pido que detecte contradicciones, lagunas y preguntas que el documento no responde.
Antes de una negociación, simulo la conversación varias veces con distintos perfiles de interlocutor.
Y cuando creo que tengo razón, le pido explícitamente que intente convencerme de lo contrario.
Nunca le pido que decida.
Le pido que me obligue a pensar mejor.
Porque sigo creyendo que la responsabilidad es humana.
Pero también empiezo a pensar que ignorar una inteligencia capaz de cuestionar nuestras ideas puede convertirse en una nueva forma de exceso de confianza.
Food for thought
Quizá el gran cambio que traerá la inteligencia artificial no sea automatizar más tareas.
Sea mejorar la calidad de nuestras conversaciones.
Las que tenemos con nuestros equipos.
Las que tenemos con nosotros mismos.
Y, de vez en cuando...
Las que decidimos tener con una máquina que no tiene intuición, experiencia ni responsabilidad.
Pero sí una enorme capacidad para hacernos mejores preguntas.
Porque el verdadero riesgo nunca fue que la IA acabara pensando por nosotros.
Quizá el riesgo sea seguir pensando exactamente igual, teniendo por primera vez un copiloto capaz de enseñarnos carreteras que nunca habíamos visto.
🌍 El eco del mercado
🚀 Multiverse Computing demuestra que Europa también puede crear infraestructura crítica para la IA. El unicornio vasco ha cerrado una ronda récord de 500 millones de euros, elevando su valoración hasta los 1.500 millones. La inversión impulsará CompactifAI, una tecnología capaz de comprimir modelos de IA para ejecutarlos más rápido y reducir entre un 30 % y un 50 % su consumo energético.
🚀 Nvidia pone su balance al servicio de la independencia computacional de OpenAI. OpenAI negocia el alquiler de un campus de centros de datos de 10 gigavatios en Ohio. Nvidia podría aportar un respaldo financiero de 250.000 millones de dólares a una infraestructura valorada en más de 500.000 millones.
💰 La IA abierta china empieza a buscar una caja registradora. Los desarrolladores chinos podrían cobrar a las plataformas cloud por alojar sus modelos de pesos abiertos. Kimi K3 y GLM-5.2 ya se aproximan al rendimiento de los principales sistemas estadounidenses.
🇨🇳 Tencent reorganiza su cartera alrededor de los campeones chinos de la IA. Tencent está reduciendo posiciones en activos tradicionales de internet mientras refuerza sus apuestas por compañías como Moonshot AI, Enflame y Kling AI.
🔓 Nvidia responde al avance chino reforzando la IA abierta. Nvidia ha formado una alianza para apoyar modelos que puedan ser utilizados y modificados libremente. El movimiento llega mientras Silicon Valley debate cómo responder al avance de los sistemas abiertos desarrollados en China.
🏭 China avanza en litografía, pero el foso de ASML sigue en pie. Una empresa respaldada por el Estado chino ha comenzado a fabricar equipos propios de litografía DUV de inmersión. Los analistas consideran que el avance todavía no representa la principal amenaza para ASML.
🧠 AMD estrena los dos nanómetros en servidores y prepara el choque con Nvidia. La próxima generación Venice EPYC alcanzará hasta 256 núcleos y 512 hilos. Será el primer procesador x86 para servidores fabricado en dos nanómetros, aunque la gama completa no llegará hasta 2027.
🚧 Cloudflare convierte el tráfico de IA en una decisión económica para los medios. Cloudflare prepara nuevas categorías para distinguir el tráfico generado por diferentes sistemas de IA. Una clasificación imperfecta podría llevar a las empresas a bloquear también a los bots que sí les interesa recibir.
🤝 Nvidia, Microsoft y SpaceX levantan una defensa abierta contra los ataques de IA. La Open Secure AI Alliance compartirá herramientas de código abierto para reforzar la protección frente a ciberataques vinculados a la inteligencia artificial.
⚠️ Hugging Face expone el coste de distribuir modelos sin una gobernanza equivalente. Una investigación encontró que numerosos modelos de edición alojados en Hugging Face podían generar imágenes sexuales falsas y no consentidas. Los resultados incluyen riesgos específicos para mujeres y menores.
🌐 Verizon encuentra en la fibra oscura una vía directa para monetizar el boom de la IA. Verizon ha cerrado con Google un acuerdo de fibra oscura valorado en 1.000 millones de dólares. La operadora espera que sea el primero de varios contratos vinculados a centros de datos.
⚛️ Reabrir una central nuclear resulta mucho más difícil que anunciarlo. El primer intento estadounidense de recuperar un reactor cerrado se ha retrasado por el deterioro de los equipos y una planificación insuficiente.
💻 Googlebooks apunta directamente al dominio histórico de Windows. Una generación educada con Chromebooks entra ahora en el mercado profesional. Google pretende retenerla con equipos concebidos alrededor de la IA, reduciendo la transición natural hacia el PC con Windows.
🤖 La IA física busca en las ondas cerebrales el dato que las cámaras no capturan. Los modelos de robótica necesitan múltiples ángulos, anotaciones densas y señales capaces de explicar la intención humana. Las ondas cerebrales aparecen como una posible fuente de entrenamiento para cerrar esa brecha.
⛽ La gasolina sintética doméstica demuestra su viabilidad, no todavía su economía. Aircela combina CO₂ capturado del aire con hidrógeno extraído del agua para producir gasolina utilizable en motores convencionales. El prototipo solo genera 3,8 litros diarios y consume mucha electricidad renovable.
🚘 Un accesorio conectado expone 2,2 millones de vehículos a ataques por Bluetooth. Investigadores han encontrado vulnerabilidades en sistemas de seguridad instalados por concesionarios que permitirían abrir coches o impedir su arranque de forma remota.
🌡️ NVIDIA convierte la refrigeración en parte de su arquitectura competitiva. Los nuevos servidores de IA de NVIDIA utilizan refrigeración líquida a temperaturas de entrada de 45 °C y prescinden de ventiladores. El calor deja de ser un problema auxiliar para convertirse en una variable de diseño.
Déjame recordarte que si te gusta la tecnología, el podcast de Código Abierto también puede ser una buena opción.
Si algo de lo que has leído te ha removido, dímelo.
Ya sabes que estoy al otro lado si quieres comentar, discrepar o simplemente saludar.
Que nunca te falten ideas, ni ganas de probarlas.
A.
PD1. Si este tema te ha hecho pensar, te recomiendo “Superthinking”, de Gabriel Weinberg y Lauren McCann. No habla de inteligencia artificial. Habla de modelos mentales.
De cómo tomar mejores decisiones, detectar sesgos y ampliar nuestra forma de razonar. Justo el tipo de conversación que, curiosamente, hoy también podemos mantener con una IA.
PD2. Un gadget para pensar mejor. Si trabajas muchas horas delante del ordenador, probablemente el mejor periférico que puedas comprar no sea un monitor más grande.
Es una tableta de tinta electrónica como la reMarkable Paper Pro, la Kindle Scribe o la BOOX Note Air. Esto mismo lo puedes hacer con un iPad, pero no tiene pantalla de tinta electrónica, sólo necesitas un pencil.
Leer un informe, subrayarlo y después debatirlo con una IA es una combinación sorprendentemente potente para pensar con más calma y menos distracciones.


