Cuando una tarea se vuelve más barata, su uso se expande
Diario de Innovación #293
Hay una idea sencilla que explica mejor que ninguna otra lo que está pasando con la IA en el trabajo, ya paso antes del con otras revoluciones que vivimos. Y es que:
cuando una tarea se vuelve más barata, su uso se expande.
No desaparece.
No se reduce.
Se multiplica.
Es una ley no escrita del progreso tecnológico. Y hoy, con los LLMs, la estamos viviendo en tiempo real.
Durante años nos vendieron una narrativa cómoda: la tecnología nos haría más productivos y, por tanto, trabajaríamos menos.
Esta semana ya hemos hablado de ello en el Diario sobre Productividad, tiempo y el peligro de convertirnos en máquinas: el problema nunca fue hacer más cosas rápido, sino no saber parar.
La IA ha llevado esta tensión al límite.
Escribir, resumir, analizar, programar… ahora cuesta menos.
Mucho menos.
¿Resultado?
No escribimos menos.
No analizamos menos.
No pensamos menos.
Hacemos más de todo, y seguramente no todo perfecto.
De ahorrar tiempo a elevar expectativas
Aquí está el truco, y la trampa.
Cada ganancia de eficiencia se transforma automáticamente en:
más versiones,
más iteraciones,
más profundidad,
más “ya que estamos…”.
Lo vimos ayer al reflexionar sobre cómo usamos los LLMs: no los usamos para quitarnos trabajo de encima, sino para ensanchar el perímetro de lo posible.
Lo que antes era “extra” ahora es “mínimo esperado”.
Si un informe se hace en minutos, se espera que:
sea más largo,
más bonito,
mejor argumentado,
y entregado antes.
La productividad no libera tiempo. Sube el listón.
El trabajo invisible que nadie cuenta
Y es que la IA no elimina trabajo humano, lo desplaza.
Aparece una nueva capa que no estaba antes:
revisar lo que genera la IA,
corregir errores sutiles,
validar conclusiones,
asumir la responsabilidad final.
La máquina propone.
El humano responde.
Y eso también cansa.
Otro efecto colateral: si generar análisis es barato, se piden más análisis.
No para decidir mejor, sino para decidir con menos riesgo percibido.
Más inputs no siempre aclaran; muchas veces densifican la decisión.
El coste cognitivo no baja. Aumenta.
La IA como amplificador organizativo
La IA no cambia las organizaciones.
Amplifica lo que ya son.
En culturas obsesionadas con el output:
acelera el ritmo,
intensifica el trabajo,
normaliza la urgencia permanente.
Sin una redefinición consciente de qué es “suficiente”, la IA no nos hace más libres.
Nos hace más eficientes… a costa de nosotros mismos.
Y aquí tenemos espacio para el debate, no es si la IA ahorra tiempo. Lo ahorra.
El debate es qué hacemos con ese tiempo ganado.
Porque si no lo protegemos, si no redefinimos límites, si no aceptamos que “más” no siempre es “mejor”, acabaremos cumpliendo la profecía que ya intuíamos esta semana: ser muy productivos, muy rápidos, muy optimizados… y cada vez más parecidos a máquinas.
Food for thought
La tecnología no decide por nosotros.
Solo nos pone frente a un espejo.
Y la pregunta incómoda sigue siendo la misma:
cuando todo cuesta menos, ¿sabremos elegir qué no hacer?
Que nunca te falten ideas, ni ganas de probarlas.
🌍 El eco del mercado
🤖 La IA ya no quiere ser útil. Quiere ser rentable. OpenAI empezará a probar anuncios dentro de ChatGPT “en las próximas semanas”. La capa conversacional deja de ser neutra: el modelo de negocio se vuelve visible… y eso cambia la naturaleza de la experiencia.
🆓 Claude abre la puerta… antes de que lleguen los anuncios. Anthropic amplía el tier gratuito de Claude justo cuando OpenAI prepara su giro publicitario. La batalla ya no es solo por el modelo más potente, sino por la narrativa de confianza.
🖥️ El agente llega al escritorio. Claude Cowork aterriza en Windows y apunta al 70% del mercado desktop. La IA deja de responder preguntas y empieza a ejecutar tareas. El agente ya está en el sistema operativo.
⚡ Data centers: promesas verdes bajo presión. Anthropic promete cubrir los costes de conexión eléctrica para evitar subidas en las facturas locales. La conversación energética ya no es técnica, es política.
🧠 Cuando el archivo de la humanidad asusta. Un investigador abandona OpenAI alertando sobre el riesgo de su gigantesco archivo de conversaciones humanas. Cuanto más contexto acumulan los modelos, más delicada se vuelve la frontera ética.
🏢 ¿Quién controla la capa IA de tu empresa? Glean quiere convertirse en la capa de inteligencia que se sitúe por debajo de todas las apps corporativas. La guerra real no es por el chatbot, es por la arquitectura.
🚪 Éxodo en xAI. Al menos nueve ingenieros —incluidos cofundadores— abandonan xAI en una semana. Cuando la mitad del talento fundador se mueve, el mercado toma nota. Antes del IPO, la estabilidad interna se convierte en el mayor interrogante.
🇨🇳 China acelera en IA integral. El debate ya no es sobre modelos concretos, sino sobre ecosistema completo. China apuesta por integración vertical; EE. UU., por capital y mercado.
🎁 Regalos, robots y guerra por usuarios. ByteDance entra en la guerra promocional de apps de IA regalando robots y drones. El coste de adquisición de usuarios en IA empieza a parecerse al del fintech.
🌐 Internet personalizado, voluntad opcional. La IA personaliza tu experiencia digital… sin preguntarte. La batalla futura será por el control, no por la comodidad.
Déjame recordarte que si te gusta la tecnología, el podcast de Código Abierto también puede ser una buena opción.
Si algo de lo que has leído te ha removido, dímelo.
Ya sabes que estoy al otro lado si quieres comentar, discrepar o simplemente saludar.
Que nunca te falten ideas, ni ganas de probarlas.
A.


