Hace unos días escuchaba en un episodio de podcast, que cada vida es diferente, que dar consejos vitales o de carrera profesional, son un error.
Es cierto, como decía José Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mis circunstancias.”
Y esas circunstancias son las que hacen que los consejos que podamos dar o recibir, en pocas ocasiones sean realmente útiles. No hay dos personas iguales, y por ello sus carreras profesionales tampoco lo serán.
Más aún cuando las empresas cambian, estas están compuestas de personas, que son las que fraguan la cultura de la misma, por lo que dependiendo de las personas una empresa será totalmente diferente a otra.
Muchas veces septiembre y la vuelta al cole, hacen que todos nos replanteemos que queremos conseguir en los próximos 10 u 11 meses. Y eso hace que nos plantemos, qué queremos ser de mayor, si estamos andando el camino que debería llevarnos allí o si hemos de buscar otras vías que recorrer, exploradas o no.
Porque como decía, cada ruta es diferente, y cambia dependiendo del caminante que la quiera cursar.
A todos nos gusta mejorar, avanzar, pero muchas veces las dudas nos acechan y no queda claro si lo estamos haciendo bien o no.
La realidad es que no hay recetas mágicas, el otro día, cayó en mis manos un artículo de HBR donde hablaba precisamente de este tema tan espinoso: “Qué hacer si tu carrera profesional se ha estancado y no sabes por qué”.
De la lectura del mismo podríamos sacar un decálogo, que a lo mejor como a mí, te puede servir para dar una nueva visión y oportunidad a tu carrera.
No confundas rendimiento con potencial. Cumplir tus objetivos es imprescindible, pero no lo es todo. Para avanzar también depende de cómo lideras, colaboras y representas a la organización.
Pide feedback concreto y sincero. Si te dicen que te falta “presencia” o “visión”, solicita ejemplos concretos: qué conducta observaron, qué efecto produjo y qué deberías hacer de otra manera.
Busca tus puntos ciegos. Pregunta a jefes, compañeros y colaboradores. Los obstáculos más peligrosos suelen ser precisamente aquellos que uno no percibe.
Proyecta una confianza acorde con tu capacidad. Expón tus ideas con claridad, toma posición y transmite seguridad sin caer en la arrogancia.
Comunica para que te entiendan (este particularmente me encanta): Evita discursos largos, tecnicismos innecesarios y explicaciones demasiado académicas. Cuenta historias sencillas apoyadas en resultados.
Equilibra el “yo” y el “nosotros”. Esto punto en mi opinión es el más difícil de valorar. Explica con precisión cuál fue tu contribución, pero reconoce siempre el trabajo y los logros del equipo.
Cuida las relaciones horizontales: Tus compañeros no son únicamente competidores o proveedores internos. La capacidad de influir, cooperar y generar confianza entre iguales es esencial para ascender.
Piensa más allá de tu función: No optimices tu área a costa del conjunto. Las posiciones superiores exigen tomar decisiones pensando en el negocio completo.
Corrige pronto los pequeños problemas. Una conducta aparentemente trivial puede convertirse, con el tiempo, en la razón silenciosa por la que dejas de recibir oportunidades.
Convierte el feedback en un plan visible. Elige una o dos conductas concretas, practícalas, pide seguimiento y comprueba si ha cambiado la percepción de quienes trabajan contigo.
También déjame recordarte que si te gusta la tecnología, el podcast de Código Abierto puede ser una muy buena opción.
Food for thought
En resumen: no esperes a que una promoción frustrada revele tus puntos ciegos. Que tampoco te frustre o desgaste. Adelántate, identifícalos, pide claridad y demuestra que puedes evolucionar antes de que se conviertan en un freno.
Y como en la vida no hay blancos o negros, tampoco es justa, evalúa, piensa, mide y lo dicho habrá más oportunidades.
El éxito de tu carrera lo defines tú, lo mides tú, y como ya he dicho, ese éxito o no, no será igual para ti que para el resto.
Y eso es todo por hoy. Si algo de lo que has leído te ha removido, dímelo.
Ya sabes que estoy al otro lado si quieres comentar, discrepar o simplemente saludar.
Que nunca te falten ideas, ni ganas de probarlas.
A.


