El futuro no falló. Fallamos nosotros.
Diario de Innovación #317
Hoy retomo un tema que ya he tratado en alguna otra edición del boletín.
A veces siento que me repito, más que el ajo. Pero, como decía mi admirado JLGC:
“Sin repetición no hay aprendizaje”
Y es que allá por finales de los 80s.
Más en concreto en 1989, Regreso al Futuro II nos enseñó cómo sería 2015.
Coches voladores.
Zapatillas que se atan solas.
Hoverboards.
Y, curiosamente…
Fax.
Mucho fax.
De hecho, en esa visión del futuro, el gran avance en comunicación no eran los mensajes instantáneos.
Era enviar faxes más rápido. Y a todas partes.
Allá donde mirases en la casa de los McFly había un faz, el baño, la cocina, hasta el armario del recibidor.
Es fácil reírse ahora.
Pero lo importante no es que su visión del mundo fuera errónea 25 años después.
Lo importante es entender en qué se equivocaron.
Durante décadas, la ciencia ficción imaginó un futuro lleno de:
Colonias en la Luna
Viajes interplanetarios
Energía abundante
Coches voladores
Y sin embargo, aquí estamos.
Con una tecnología infinitamente más potente que la que soñaban, pero eso sí, aplicada a cosas mucho más pequeñas.
Feeds infinitos.
Notificaciones.
Anuncios personalizados.
Este artículo lo deja entrever varias veces: muchas predicciones fallaron no porque fueran imposibles, sino porque nunca se priorizaron
Y eso cambia completamente la narrativa.
Porque entonces la pregunta ya no es: ¿Por qué no tenemos coches voladores?
Sino: ¿Por qué no quisimos tenerlos?
Construimos lo que optimiza el sistema
La tecnología no avanza en el vacío.
Avanza dentro de un sistema de incentivos.
Y durante los últimos 30 años, ese sistema ha sido muy claro:
Lo que escala rápido → gana
Lo que monetiza mejor → recibe inversión
Lo que engancha → domina
No necesitas un coche volador para eso.
Necesitas un algoritmo.
Y así, poco a poco, el futuro se fue desviando de ese mundo idilico que esbozamos en nuestra mente durante las décadas de los 80 y 90s.
No porque no pudiéramos construir cosas increíbles, sino porque no eran lo más rentable en ese momento.
El futuro sí llegó… pero en otra dirección
Aquí está la paradoja.
Si alguien de 1989 pudiera ver 2026, no diría:
“Os habéis quedado cortos.”
Diría:
“Esto es… raro.”
Porque tenemos:
Acceso instantáneo a casi todo el conocimiento humano
Sistemas capaces de generar texto, imágenes o código
Infraestructuras globales que conectan a miles de millones de personas
Y aun así…
Pasamos horas viendo vídeos de 15 segundos.
El futuro no se quedó corto.
Se volvió… raro.
Y ahora aparece la IA
Aquí es donde la historia se pone interesante.
Porque por primera vez en mucho tiempo, la tecnología no solo compite por atención.
Empieza a competir por capacidad.
Como he dicho en alguna ocasión, este es el primer momento en la historia de la humanidad en el que no necesitamos saber cómo funciona la tecnología. Y es ella la que ha pasado a entender cómo funcionamos los humanos.
La IA no es solo otro producto más.
Es una capa que puede:
Diseñar
Programar
Investigar
Automatizar decisiones
Y eso cambia el equilibrio de incentivos.
O al menos, podría cambiarlos.
Pero cuidado: ya hemos estado aquí antes
Internet también prometía cambiarlo todo.
Y en cierto sentido, lo hizo.
Pero también acabó concentrándose en:
Plataformas
Publicidad
Engagement
Estos años hemos asistido a algo casi revelador sobre el estado de arte de la IA Generativa. Mucho hype, pero impacto real todavía limitado en muchos casos.
Y eso debería encender una pequeña alarma.
Porque quizá no estamos ante una nueva historia.
Quizá estamos ante la misma historia… empezando de nuevo.
Ya sabes eso de que la historia no se repite, pero muchas veces rima.
La pregunta no es qué podemos construir
Esa ya la sabemos.
La pregunta es otra: ¿Qué vamos a elegir construir esta vez?
Porque ahora sí tenemos herramientas que se acercan más a ese “futuro prometido”.
Más capacidad.
Más automatización.
Más inteligencia disponible.
Pero si los incentivos no cambian…
El resultado tampoco.
Food for thought
Esta es la parte incómoda.
No nos faltó tecnología.
No nos faltó talento.
Nos faltó dirección.
Elegimos construir lo que funcionaba a corto plazo.
Y eso nos trajo hasta aquí.
¿Y ahora…?
Estamos otra vez en ese punto.
Con una tecnología que podría:
Redefinir el trabajo
Aumentar nuestras capacidades
Cambiar cómo producimos y decidimos
O…
Optimizar aún más el scroll y las recomendaciones de producto, mejores anuncios, videos de gatitos generados por el último modelo de difusión.
No sé cuál de los dos futuros ganará.
Pero esta vez, al menos, ya sabemos algo que antes no sabíamos:
El futuro no depende solo de lo que es posible.
Depende de lo que decidimos hacer para construirlo.
🌍 El eco del mercado
☁️ Alibaba y Baidu suben precios cloud hasta un 34% por la presión de la IA. El auge de la inteligencia artificial empieza a trasladarse directamente a la economía del cloud. La demanda de cómputo está tensionando la infraestructura hasta el punto de permitir subidas agresivas de precios. El cloud deja de ser una commodity para convertirse en un recurso estratégico escaso.
🧠 Mamba 3 irrumpe como alternativa open source a los Transformers. Una nueva arquitectura de modelos promete mejorar eficiencia y latencia frente al paradigma dominante. Más que una mejora incremental, apunta a un posible cambio de base en cómo se construyen los sistemas de IA. Si quieres profundizar en el paper original, lo tienes aquí.
🔐 La identidad se convierte en el gran problema de la IA empresarial. A medida que los agentes autónomos acceden a sistemas, datos y acciones reales, surge una pregunta crítica: ¿bajo qué identidad operan? La seguridad y los permisos pasan a ser el verdadero cuello de botella del despliegue de IA en empresas.
🐾 ChatGPT cruza la frontera hacia la salud cotidiana. Un caso viral muestra cómo un usuario utilizó IA para tratar de salvar a su mascota con cáncer. Más allá del resultado, refleja una tendencia profunda: la IA empieza a intervenir en decisiones médicas fuera del entorno clínico.
🤖 China acelera la robótica apoyándose en open source (OpenClaw). Fabricantes chinos están integrando agentes de IA open source en robots para tareas reales. La inteligencia artificial abandona la pantalla y empieza a ejecutarse en el mundo físico.
🛑 BreachForums cae, pero el mercado de datos filtrados sigue vivo. La clausura de uno de los mayores foros de filtraciones es una victoria puntual. Sin embargo, el ecosistema de cibercrimen sigue mostrando una capacidad constante de regeneración.
🛰️ Nvidia apunta a centros de datos en el espacio. La próxima frontera de la infraestructura de IA podría ser orbital. La carrera por el cómputo no solo escala en potencia, sino también en geografía: incluso fuera del planeta.
💻 Los modelos locales desafían el dominio del cloud. Cada vez más usuarios optan por ejecutar LLMs en sus propios dispositivos. La combinación de privacidad, coste y control abre una nueva fase: el edge AI como alternativa real.
⛽ La energía vuelve al centro del sistema tecnológico. El riesgo de racionamiento en algunos países refleja una realidad incómoda: sin energía suficiente, no hay escalado de IA ni infraestructura digital.
🌞 El clima espacial emerge como riesgo tecnológico. Una tormenta solar que altera la magnetosfera recuerda que las infraestructuras críticas —satélites, comunicaciones— dependen también de variables fuera de la Tierra.
Déjame recordarte que si te gusta la tecnología, el podcast de Código Abierto también puede ser una buena opción.
Si algo de lo que has leído te ha removido, dímelo.
Ya sabes que estoy al otro lado si quieres comentar, discrepar o simplemente saludar.
Que nunca te falten ideas, ni ganas de probarlas.
A.
PD: Si te interesa entender por qué prometimos coches voladores y acabamos con feeds infinitos, y cómo la IA puede (o no) cambiar eso, merece la pena explorar estas ideas:
Where Is My Flying Car? de J. Storrs Hall
The Second Machine Age de Brynjolfsson & McAfee
Power and Prediction de Ajay Agrawal
La Ola que Viene de Mustafa Suleyman
Todos, desde ángulos distintos, hablan de lo mismo: la tecnología nunca ha sido el límite.


