El tiempo, las costumbres y el primer mail del año
Diario de Innovación #271
Antes de empezar con la primera edición del 2026, dejame desearte un feliz año.
Creo que aún seguimos a tiempo de poder felicitarlo.
Ojalá 2026 te trate bien. Y, si no lo hace, que al menos te pille con criterio, curiosidad y algo de margen para pensar.
Antes de entrar en materia, una nota rápida para mis lectores habituales.
Este año habrá pequeños ajustes en el Diario de Innovación.
El principal: dejaré de publicar los artículos en LinkedIn.
A partir de febrero, el Diario vivirá solo en Substack.
Así que, si me lees ahora desde LinkedIn y quieres seguir haciéndolo, mi recomendación es simple: suscríbete ya. Es gratis, llega al correo y evita algoritmos con resaca permanente.
Ahora sí. Empezamos.
Hay una sensación bastante común que casi todos compartimos. Cuando éramos niños, una tarde de verano parecía infinita.
Ahora, sin darnos cuenta, se nos ha ido otro año entero.
No es solo una impresión.
Y no, no es únicamente “porque ahora somos mayores”.
Durante mucho tiempo se ha explicado con una idea sencilla: cuando tienes cinco años, un año es el 20 % de tu vida; cuando tienes cincuenta, es solo el 2 %.
Suena razonable. Las matemáticas no engañan. Aunque el tiempo es una constante universal, cada año desde que naciste ha tenido la misma duración. Otra cosa es cómo lo percibas: pueden parecerte más o menos breves.
Pero no es así como el cerebro percibe el tiempo.
Lo que realmente cambia no es el reloj.
Es cómo se graban los recuerdos.
Nuestro cerebro es extraordinariamente eficiente… y algo vago.
Con los años entra en modo predictivo. Anticipa, rellena huecos, ahorra energía.
Cuando somos pequeños, todo es nuevo.
Cada estímulo exige atención. Todo se registra.
Con la edad, en cambio, el cerebro solo “pulsa el botón de grabar” cuando algo rompe la rutina.
Cuando pasa algo distinto. Algo raro. Algo inesperado.
En neurociencia esto se estudia desde hace tiempo y se conoce como el efecto oddball: los estímulos novedosos o sorprendentes no solo destacan más, sino que se perciben como más largos en el tiempo.
No porque duren más.
Sino porque el cerebro les dedica más recursos.
Al revés también ocurre.
Si repites la misma semana quinientas veces, el mismo trayecto, las mismas reuniones, los mismos temas de conversación, tu memoria no almacena diez años.
Los comprime en un único archivo llamado “rutina”.
Y cuando miras atrás, parece que el tiempo ha volado.
No es que el cerebro “borre tu vida” de forma literal (esto es licencia poética).
Es que la comprime. Reduce la densidad de recuerdos porque casi nada merece ser destacado.
Por eso los años con cambios, viajes, decisiones difíciles o aprendizajes intensos se recuerdan como más largos.
Y los cómodos, como un parpadeo.
La realidad es que:
No es el paso del tiempo lo que se acelera.
Es la falta de novedad lo que lo aplana.
La tragedia, si queremos llamarla así, es que cuanto más predecible y confortable se vuelve la vida, más rápido parece desaparecer.
La buena noticia es que hay antídoto.
No hace falta mudarse de país ni vivir en permanente sobresalto.
A veces basta con introducir pequeñas rupturas: aprender algo nuevo, cambiar un hábito, exponerse a ideas incómodas, mirar con atención lo que antes dábamos por hecho.
La novedad no alarga la vida.
Pero ensancha la experiencia de vivirla.
Quizá ese sea un buen propósito para empezar el año.
No correr más.
No hacer más cosas.
Sino vivir semanas que no se puedan comprimir fácilmente.
🌍 El eco del mercado
Durante el parón navideño ocurrieron dos movimientos clave que siguen marcando el pulso del sector:
🦣 La compra de Manus por parte de Meta. Un paso más en su estrategia de control del stack completo de IA aplicada a producto y experiencia.
⚡ El “acuerdo estratégico” de Nvidia y Groq. La inferencia eficiente se confirma como el gran cuello de botella (y la gran oportunidad) de la IA a escala.
Dos operaciones distintas, pero con un mismo mensaje, el cual ya llevo repitiendo un tiempo: la próxima ventaja competitiva no estará en el modelo, sino en cómo y dónde se ejecuta.
🧠 Gemini aprieta y OpenAI responde con ChatGPT Salud. La guerra ya no va de modelos, sino de quién se queda con el contexto más íntimo del usuario: su salud.
🩺 ChatGPT Health entusiasma… pero despierta desconfianza. La promesa de la IA médica choca de frente con el miedo a entregar el historial clínico a una Big Tech.
🖥️ Samsung avisa: la IA está devorando los chips. La escasez de DRAM provocada por la demanda de IA empieza a trasladarse al precio de productos de consumo.
🧑💼 KPMG redefine la consultoría SAP con IA conversacional. La consultoría entra en modo copiloto: menos PowerPoint, más decisiones asistidas en tiempo real.
🚗 La ‘Physical AI’ se acerca al coche. La inteligencia artificial abandona la pantalla y empieza a gobernar sistemas físicos complejos.
⚖️ Reino Unido carga contra Grok por limitar controles a usuarios de pago. La moderación algorítmica se convierte en un problema político cuando afecta a víctimas reales.
🕸️ Craigslist resiste como el último rincón no gentrificado de Internet. Sin algoritmos ni feeds infinitos, demuestra que otra web aún es posible.
🛡️ La infraestructura inactiva, nuevo talón de Aquiles en ciberseguridad. Lo que no se usa, pero sigue conectado, se está convirtiendo en la puerta de entrada de los ataques.
🌐 Cloudflare defiende la web abierta frente a los bloqueos antipiratería. Choque frontal entre regulación local y la lógica global de Internet.
🛰️ SpaceX recibe luz verde para 7.500 nuevos satélites Starlink. La infraestructura orbital se consolida como ventaja estratégica y geopolítica.
🌏 La carrera global de la IA apunta a un mundo bipolar. EE. UU. y China aceleran mientras el resto del mundo intenta no quedarse atrapado en medio.
📉 Por qué tu factura de LLM se dispara (y cómo recortarla un 73 %). La eficiencia vuelve al centro del discurso: menos llamadas inútiles, más arquitectura inteligente.
🔍 Musk promete abrir el algoritmo de X (otra vez). La transparencia como relato recurrente… pendiente de ejecución real.
Déjame recordarte que si te gusta la tecnología, el podcast de Código Abierto también puede ser una buena opción.
Si algo de lo que has leído te ha removido, dímelo.
Ya sabes que estoy al otro lado si quieres comentar, discrepar o simplemente saludar.
Que nunca te falten ideas, ni ganas de probarlas.
A.


