Hoy nadie está construyendo océanos azules
El problema no es la IA. Es que todos hacemos lo mismo.
Hay algo que no termina de cuadrar en todo el ruido que estamos viendo con la IA.
Y no es falta de tecnología.
Es falta de dirección.
Porque si te paras un segundo a mirar con calma, la mayoría de lo que se está construyendo ahora mismo no es tan diferente entre sí.
Otro copiloto.
Otro asistente.
Otro producto con un wrapper por encima de un LLM.
Cambia la interfaz. Cambia el naming.
Pero el fondo… es el mismo.
Y eso tiene una consecuencia directa: estamos compitiendo todos en el mismo sitio.
En el mismo océano.
Rojo.
Esta semana he vuelto a dos ideas que, cuando las juntas, te obligan a replantearlo todo.
Por un lado, Las claves de la Estrategia del Océano Azul.
Por otro, De Cero a Uno, de Peter Thiel.
La primera te dice: deja de competir.
La segunda te dice: construye monopolios.
Pero en realidad, no son ideas distintas.
Son la misma.
Un océano azul bien ejecutado acaba convirtiéndose en un monopolio.
Y si no lo hace… probablemente nunca fue tan azul.
La trampa actual: construir sobre lo que no controlas
Aquí está el punto incómodo.
Gran parte del ecosistema actual de IA se apoya en modelos que no son suyos.
OpenAI.
Anthropic.
Google.
Eso implica algo muy simple:
no controlas el core
no tienes ventaja estructural
compites en la superficie
Prompts. UX. Features.
Es decir: puedes parecer innovador… y aun así estar en un océano rojo.
Entonces, si no es ahí… ¿dónde están los océanos azules ahora?
No están en hacer mejores prompts.
Ni en añadir otra feature.
Están en cambiar la unidad de valor.
Y ahora mismo, hay tres espacios donde esto ya empieza a ser evidente.
1. La IA que se puede defender
No la más potente.
La que puedes explicar cuando algo sale mal.
Porque el problema ya no es si la IA funciona.
El problema reside en el proceso de toma de decisión, ¿puedes justificar una decisión cuando hay dinero, clientes o regulación de por medio?
Hoy, la respuesta suele ser “más o menos”.
Y eso, en empresa, no escala.
Aquí hay una capa entera por construir:
trazabilidad real (qué entró, qué salió, qué se hizo)
auditoría de decisiones
evaluación continua de modelos
cumplimiento normativo integrado
No es vistoso.
Pero es lo que desbloquea la adopción real.
2. El dato que todavía no existe
Este es el elefante en la habitación.
Todo el mundo habla de modelos.
Pero en empresa, el problema sigue siendo el mismo de hace 15 años: los datos no están listos.
fragmentados
inconsistentes
inaccesibles
dependientes de IT
Y la IA no lo arregla.
Lo amplifica.
La oportunidad no está en el modelo.
Está en:
generar datos sintéticos útiles
conectar legacy sin migraciones traumáticas
transformar datos desordenados en contexto usable por LLMs
automatizar la “preparación para IA”
No es analytics.
Es otra cosa.
Es hacer que una empresa, por fin, pueda usar su propio conocimiento.
3. La decisión como producto
Durante años hemos vendido información.
Dashboards. Reports. Insights.
Y, siendo honestos, la mayoría no se usan.
No sabemos como explotarlos del todo.
El valor no está en saber.
Está en hacer.
La siguiente capa es esta:
pricing automático
inventario autónomo
priorización de leads sin intervención
Pasamos del: No “te doy datos”.
A, “tomo decisiones por ti dentro de unos límites”.
Esto cambia:
el modelo de negocio
la integración con las operaciones
la percepción de valor
Y aquí es donde empiezas a capturar valor de verdad.
También déjame recordarte que si te gusta la tecnología, el podcast de Código Abierto puede ser una muy buena opción.
Food for thought
Al final, todo esto se resume en una elección.
Puedes seguir en el juego actual:
más features
más velocidad
más iteraciones
O puedes jugar a otra cosa.
Diseñar un espacio donde no compitas directamente.
No es inmediato.
No es evidente.
No es cómodo.
Pero es ahí donde se construyen las ventajas que duran.
Y eso es todo por hoy. Si algo de lo que has leído te ha removido, dímelo. Ya sabes que estoy al otro lado si quieres comentar, discrepar o simplemente saludar.
Que nunca te falten ideas, ni ganas de probarlas.
A.
P.D.: Estos días estaré desconectado, disfrutando de la Semana Santa y bajando un poco el ritmo (que también toca).
Nos vemos el martes 7 de vuelta por aquí, con un nuevo Diario de Innovación.


