Hace años había un pensamiento generalizado sobre la capacidad de las empresas para crear e impactar con lo que hacían. En los años 80 o 90 parecía que formar parte de una multinacional o de una de las grandes empresas de tu país era la única forma de encontrar un camino para hacer que tu trabajo fuera relevante para los demás, para la sociedad, el mercado o tus congéneres.
Estas empresas disponían de más recursos, más capacidades y mejores profesionales. Así que, si formabas parte de ellas, las oportunidades llegaban solas. Incluso parecía que solo formando parte de ese círculo cerrado podías acceder a determinados proyectos o clientes.
Con la llegada de internet todo cambió y la moneda cambió de cara. Estas empresas empezaron a verse como reductos de otra época, cementerios de elefantes. Las cosas «cool», las «guays» de verdad, ya no sucedían allí. Estar a la vanguardia de lo que demandaba el mercado parecía posible solo si trabajabas en una startup.
Por desgracia, hoy en día soy incapaz de entrever cuál será el lugar ideal para estar dentro de unos años: ese lugar donde poder hacer cosas que no podrás hacer en ningún otro o acceder a proyectos que otros ni siquiera verán de lejos.
De lo que no me queda duda es de que, independientemente del tipo de organización en la que intuyamos que querrán trabajar los jóvenes cuando salgan de la universidad, el factor de cambio será, sí o sí, la inteligencia artificial.
Revisando hace unos días la newsletter de a16z, encontré algunas gráficas sobre la adopción de la IA que muestran tendencias preocupantes.
La adopción de IA puede empezar a dejar de medirse en usuarios. Hasta ahora preguntamos cuántos empleados utilizan Copilot, ChatGPT o Claude. Con agentes, esa métrica pierde parte de su valor. Una empresa con 1.000 empleados y 50 agentes trabajando continuamente podría generar mucha más actividad económica asistida por IA que otra con 10.000 empleados utilizando ocasionalmente un chatbot.
Se empieza a observar un crecimiento exponencial del uso de la inteligencia artificial por parte de máquinas en lugar de personas. Ya vimos algo parecido con internet. Y lo más preocupante es cómo afectará esta transformación al mercado laboral y al tipo de organizaciones que, dentro de unos años, formarán parte de nuestra sociedad.
Una de las tendencias más evidentes es que el uso empresarial de la IA se está concentrando. Hay compañías capaces de generar un volumen de tokens muy superior al de la empresa típica, y esa brecha sigue ampliándose. Un mayor volumen de tokens puede traducirse en mejores aplicaciones, investigaciones y, en general, productos y servicios y, por ende, en mayores ingresos.
Estas organizaciones más avanzadas utilizan una mayor variedad de herramientas y capacidades agénticas que el resto. Como ejemplo, a16z destaca el fuerte aumento de la adopción de Codex en el sector legal.
Aunque los agentes totalmente desplegados siguen siendo utilizados por una minoría de usuarios, generan un consumo de tokens muy superior al de los usuarios finales de las empresas. Según OpenRouter, los agentes consumen casi cinco veces más tokens que los humanos, y su volumen se ha multiplicado aproximadamente por catorce desde febrero.
La razón principal es que las personas hacemos consultas y recibimos respuestas de los grandes modelos de lenguaje (LLM). Los agentes, en cambio, iteran, recuperan contexto, llaman a herramientas, verifican resultados y reintentan hasta conseguir el objetivo que les hemos marcado.
Lo que veremos en los próximos años es que la capacidad productiva empezará a desacoplarse parcialmente del número de personas de una organización. Una empresa pequeña puede disponer de una cantidad de «trabajo digital» que antes habría requerido muchos más empleados. No significa empresa sin personas; significa que headcount y capacidad productiva podrían correlacionarse cada vez menos.
Y ahora la IA puede reducir la del acceso a determinadas capacidades intelectuales y de ejecución.
Como profesionales nos queda pensar en nuestro futuro, mucho dejaremos de pensar en qué empresa tengo que estar para poder hacer cosas extraordinarias, para preguntarnos:
¿Qué soy capaz de hacer ahora que tengo acceso a capacidades que antes solo podía proporcionarme una gran organización?
🌍 El Eco del Mercado
📋 OpenAI notifica a Bruselas el incidente de los agentes. La Comisión Europea confirma que ha recibido un informe de OpenAI sobre el episodio en el que varios agentes utilizaron una web alemana para coordinarse. Bruselas no ha precisado cuándo recibió la notificación ni qué medidas correctoras propone la compañía.
🌐 La ONU reclama “líneas rojas” internacionales para la IA avanzada. El alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, pide mayores garantías y coordinación entre los países que albergan compañías de IA y sus cadenas de suministro. También alerta de los riesgos derivados de la concentración de poder tecnológico.
🚪 El fichaje de Anthropic fuerza la salida de una figura clave de la política británica de IA. Matt Clifford dejará la presidencia de ARIA tras aceptar un puesto a tiempo completo en Anthropic. Permanecerá en la agencia británica de investigación avanzada hasta el 6 de noviembre, sujeto a medidas destinadas a evitar posibles conflictos de interés.
✈️ Cathay y Google amplían sus pruebas para reducir las estelas de condensación. Cathay Pacific y Google ponen en marcha una segunda fase de sus ensayos para modificar las rutas o altitudes de los vuelos cuando sus modelos anticipen condiciones favorables para formar estelas. Las pruebas se extenderán a trayectos asiáticos y transpacíficos.
🧾 Wistron busca hasta 1.480 millones para financiar la fabricación de servidores de IA. El proveedor taiwanés de Nvidia lanza una colocación de certificados globales de depósito cuyos fondos destinará a la compra de materias primas. La operación muestra que el crecimiento de los pedidos también exige financiar por adelantado componentes y producción.
🕵️ Bélgica divulga un caso de presunto espionaje industrial relacionado con chips. La fiscalía belga mantiene en prisión preventiva desde mayo a un antiguo directivo de Belgan por la supuesta transferencia de propiedad intelectual a una empresa china. La tecnología afectada, basada en nitruro de galio, se utiliza en vehículos eléctricos, sistemas aeroespaciales y defensa.
🏔️ La Patagonia emerge como posible destino para grandes centros de datos (esperemos que no). Varias iniciativas buscan aprovechar el clima frío, las energías renovables, el gas de Vaca Muerta y la disponibilidad de terreno en Argentina. Pampa Energía pretende captar inversores para una instalación que podría alcanzar los 500 megavatios.
⚡ Iren prepara hasta 30.000 millones para competir entre las nuevas nubes de IA. La antigua minera de criptomonedas prevé invertir esa cantidad hasta mediados de 2027 para transformar su infraestructura energética en capacidad de computación. Su reconversión refleja cómo instalaciones creadas para el negocio cripto buscan ahora beneficiarse de la demanda de IA.
🛰️ Pixxel capta 100 millones para convertir imágenes orbitales en inteligencia útil. La empresa india respaldada por Google cierra una serie C liderada por Temasek y Seraphim, la mayor ronda anunciada por una compañía espacial del país. Pixxel destinará el capital a ampliar su constelación de satélites hiperespectrales y su plataforma de análisis Aurora.
🚕 La nueva empresa de Travis Kalanick apunta hacia los robotaxis. Atoms prepara contrataciones y posibles adquisiciones para desarrollar tecnología de conducción autónoma y ha mantenido conversaciones con Uber sobre sus aplicaciones. La compañía ha captado 1.700 millones de dólares, aunque todavía no ha anunciado un acuerdo comercial.
🛢️ El petróleo devuelve el riesgo macroeconómico al negocio tecnológico. El Brent alcanza los 97,5 dólares por barril mientras el conflicto en Oriente Próximo aumenta las expectativas de inflación y de nuevas subidas de tipos. Un mayor coste del dinero encarecería la financiación de centros de datos, startups y compañías tecnológicas de crecimiento.
Déjame recordarte que si te gusta la tecnología, el podcast de Código Abierto también puede ser una buena opción.
Si algo de lo que has leído te ha removido, dímelo.
Ya sabes que estoy al otro lado si quieres comentar, discrepar o simplemente saludar.
Que nunca te falten ideas, ni ganas de probarlas.
A.
PD1. Si te interesa profundizar en cómo la tecnología está cambiando la relación entre personas, empresas y trabajo, te recomiendo La Ola que Viene, de Mustafa Suleyman, sobre el impacto que tendrán la IA y otras tecnologías en nuestra sociedad; y Cointeligencia, de Ethan Mollick, mucho más centrado en cómo aprender a trabajar junto a la inteligencia artificial. Dos aproximaciones diferentes a una pregunta que cada vez me parece más importante: ¿qué parte de nuestro trabajo seguirá siendo exclusivamente nuestra?
PD2. Con el calor que esta haciendo esta semana, hoy te traigo probablemente una de las mejores compras que hemos hecho en casa en los últimos años. Un ventilador de techo. No es especialmente tecnológico, no tiene IA y tampoco necesita agentes. Pero funciona.
Si quieres que este sea el último verano en el que sufres para conciliar el sueño por culpa del calor, este es el que tenemos nosotros.


