La próxima guerra de la IA no es digital
Diario de Innovación #287
Durante años hemos hablado de la IA como si viviera encerrada en pantallas.
Texto. Código. Prompts.
Pero algo importante está cambiando.
La próxima gran batalla de la inteligencia artificial no se libra en el software, sino en el mundo físico.
En 2025, la robótica captó más de 40.000 millones de dólares en inversión. No por brazos más precisos o sensores más baratos, sino por una idea mucho más ambiciosa:
que los robots aprendan, razonen y decidan en entornos reales.
No con reglas.
Con experiencia.
Eso es lo que hoy se empieza a llamar Physical AI.
A diferencia de los grandes modelos de lenguaje, la IA física no se entrena leyendo Internet.
Se entrena tocando cosas.
Moviéndose.
Fallando.
Midiendo fuerza, fricción, equilibrio, espacio.
Y ahí aparece el verdadero cuello de botella.
Los datos físicos son escasos, caros y difíciles de escalar.
Por eso estamos viendo una carrera silenciosa —pero muy concreta— por controlar esos datos.
No en abstracto. Con cheques y operaciones encima de la mesa.
Nvidia compró Gretel, una start-up especializada en datos sintéticos, por más de 300 millones de dólares.
Meta tomó una participación de ~14.800 millones de dólares en Scale AI.
OpenAI intentó adquirir Medal, una empresa centrada en datos de demostraciones robóticas, antes de que esta lanzara su propio proyecto para entrenar modelos desde ese mismo material.
No se están comprando startups.
Se están comprando experiencias del mundo real: movimiento, contacto, error, fricción.
El stack que se está construyendo es revelador.
Primero, simulación y datos sintéticos, para entrenar sin romper nada.
Después, modelos que combinan visión y lenguaje, capaces de entender qué hay delante y qué se les pide.
Y ahora, el siguiente salto: modelos que no solo reaccionan, sino que predicen cómo va a cambiar el entorno.
Los llamados world models.
Aquí está el cambio de fase.
Cuando una máquina no solo responde a estímulos, sino que anticipa consecuencias, prueba escenarios y planifica varios pasos por delante, ya no hablamos de automatización avanzada.
Hablamos de agencia.
Eso ya no es automatización.
Y, sin embargo, hay una pieza que sigue faltando.
Casi toda la industria piensa en un robot.
Muy pocos están resolviendo cómo coordinar muchos robots distintos, trabajando juntos, sin un control central rígido.
Quien resuelva eso no venderá robots.
Definirá cómo escalan fábricas, almacenes, hospitales y ciudades enteras.
Por eso esta carrera no va solo de tecnología.
Va de poder.
De quién controla los datos.
De quién define los modelos.
De quién decide cómo interactúan las máquinas entre sí… y con nosotros.
La IA no solo está saliendo del ordenador.
Está aprendiendo a habitar el mundo.
Y eso cambia todas las preguntas.
🌍 El eco del mercado
🧠 Nvidia dobla la apuesta por OpenAI, y planea aumentar su inversión en la compañia. La infraestructura de la IA sigue concentrándose: capital, cómputo y modelo en el mismo eje. Nvidia ya no es solo proveedor, es arquitecto del sistema.
🍎 Apple pierde cerebros de IA… y tiempo. La fuga de talento hacia Google y Meta revela algo más profundo: Apple llega tarde al nuevo ciclo de la inteligencia artificial.
🛠️ Google baja la IA al barro (y al navegador). AI Studio convierte modelos avanzados en herramientas accesibles. Menos mística, más producto.
🐧 Linux Mint sigue ganando usuarios sin hacer ruido. Hacer que el terminal sea prescindible es una declaración política: el open source también compite en experiencia de usuario.
🧩 El open source arregla lo que Windows rompe. Cuando la plataforma falla, la comunidad responde. Y lo hace gratis, rápido y mejor.
📐 Diagramar sin SaaS ya es viable. Las herramientas open source ya no son alternativas: son sustitutos reales de software propietario.
💎 China fabrica un material que rompe las reglas. El “superdiamante” no es una curiosidad científica: es ventaja industrial futura.
🏭 Los semiconductores chinos entran en beneficios. La autosuficiencia tecnológica empieza a reflejarse en los balances, no sólo en los discursos.
🌍 El coste real del desacoplamiento tecnológico. El caso Nexperia muestra cómo la geopolítica también se escribe en pérdidas contables.
🤖 Cuando una IA quiere hablar a escondidas. Agentes que proponen lenguajes propios: la frontera entre herramienta y actor vuelve a moverse.
🕶️ Privacidad por diseño, no por promesas. Pequeñas apps open source devuelven control al usuario sin esperar regulación.
🏦 Nvidia, el banco central de la IA. Cada movimiento refuerza su papel como cuello de botella (y de poder) del nuevo stack tecnológico.
📝 Volver al texto plano como acto de rebeldía. Menos apps, menos ruido. Productividad como renuncia consciente.
Déjame recordarte que si te gusta la tecnología, el podcast de Código Abierto también puede ser una buena opción.
Si algo de lo que has leído te ha removido, dímelo.
Ya sabes que estoy al otro lado si quieres comentar, discrepar o simplemente saludar.
Que nunca te falten ideas, ni ganas de probarlas.
A.


