¿Puede la IA tener ideas propias?
Diario de Innovación #276
Estos días ha vuelto una pregunta que no es nueva, pero cada vez pesa más.
No va de modelos.
No va de potencia de cálculo.
No va de quién tiene más parámetros.
Va de esto: ¿Puede la IA generar ideas nuevas por sí sola… o solo acelerar las nuestras?
El debate se ha reactivado tras un artículo reciente del New York Times sobre cómo GPT-5 ya se está usando activamente en investigación científica: matemáticas, biología, química. No como un experimento. Sino como una herramienta real de trabajo.
Los hechos son claros:
acelera la exploración de hipótesis
identifica patrones complejos
propone soluciones mucho más rápido que los métodos tradicionales
Donde no hay consenso es en lo importante.
¿Eso es tener ideas o sólo asistirlas?
Aquí está el matiz que muchos pasan por alto.
La IA no investiga porque quiera entender el mundo.
No elige problemas por intuición, obsesión o curiosidad.
No decide qué pregunta merece la pena hacer en cada momento.
Lo que hace, y muy bien, es recombinar conocimiento existente a una escala y velocidad que cambia la práctica científica.
Y eso ya es suficiente para alterar las reglas del juego.
Por eso el debate no es filosófico. Es operativo.
Si pensamos que la IA “inventa”, le daremos autonomía.
Si asumimos que “asiste”, diseñaremos procesos colaborativos.
Pero hay un riesgo más allá, y no tiene que ver con la máquina.
Hoy puedes:
generar hipótesis antes de entender el problema
escribir conclusiones antes de tener criterio
avanzar sin haber pensado despacio
No porque la IA te obligue.
Sino porque te lo pone demasiado fácil.
La pregunta clave no es si la IA puede tener ideas.
La pregunta es qué partes del pensamiento estamos dispuestos a delegar.
Porque la creatividad no desaparece cuando llega una nueva herramienta. Desaparece cuando dejamos de hacer el trabajo previo: dudar, elegir, descartar, pensar.
Usada con criterio, la IA multiplica la ciencia.
Usada sin él, la empobrece aunque vaya más rápido.
Y eso sí que sería una innovación bastante triste.
🌍 El eco del mercado
🤖 OpenAI invierte 252 millones en Merge Labs y cruza la frontera del cerebro. La inversión de OpenAI en Merge Labs no es solo una apuesta financiera, es una declaración de ambición. La startup de Sam Altman trabaja en interfaces cerebro-máquina basadas en ultrasonidos, capaces de leer y escribir señales neuronales sin cirugía. IA, neurociencia y hardware profundo empiezan a converger en serio.
🦾 OpenAI quiere fabricar chips y robots en EE. UU. La compañía busca proveedores estadounidenses para producir chips, dispositivos y robots propios. No es solo soberanía industrial: es control total del stack, desde el modelo hasta el silicio. La IA deja de ser software para convertirse en industria física.
💻 Kilo lleva el desarrollo open source directamente a Slack. Kilo lanza un bot open source que permite revisar código, generar cambios y enviar pull requests sin salir del chat. El IDE pierde centralidad y el trabajo se desplaza a la conversación. La productividad ya no vive en herramientas, sino en flujos.
🏭 Taiwán y TSMC refuerzan la fabricación de chips en EE. UU. Taiwán anuncia una inversión masiva en semiconductores y TSMC compra más terreno en Arizona. La geopolítica del silicio ya no es preventiva: es industrial, explícita y a largo plazo.
🌌 Un destello inesperado reescribe el nacimiento de los agujeros negros. Una observación astronómica desafía décadas de consenso: el colapso estelar podría no ser silencioso. Ciencia básica, sí, pero con implicaciones profundas sobre cómo entendemos el universo. Hablaba la semana pasada de ello con M. mientras comíamos.
🌍 Irán entra en uno de sus mayores apagones de Internet. El corte prolongado de la red muestra, una vez más, cómo la infraestructura digital se usa como herramienta de control político. La conectividad es ya un derecho y un arma.
⚠️ El hackeo a Endesa es peor de lo previsto. La filtración afecta incluso a antiguos clientes. El caso vuelve a poner sobre la mesa un problema estructural: los datos no se borran al dejar de ser cliente, pero el riesgo permanece.
🧩 40.000 webs en riesgo por una vulnerabilidad crítica en WordPress. Un fallo en plugins populares expone miles de sitios a secuestros completos. El open source sostiene Internet, pero su seguridad sigue dependiendo de recursos escasos y mantenimiento desigual.
💼 La guerra del talento en IA alcanza cifras obscenas. Ofertas de hasta 100 millones de dólares para fichar investigadores estrella muestran hasta qué punto el talento es el verdadero cuello de botella de la IA. Capital hay; cerebros, no tantos.
📣 Listen Labs levanta 69 millones tras un stunt viral de contratación. Un cartel en San Francisco bastó para atraer talento y atención. En un mercado saturado de ruido, la creatividad también escala rondas.
Déjame recordarte que si te gusta la tecnología, el podcast de Código Abierto también puede ser una buena opción.
Si algo de lo que has leído te ha removido, dímelo.
Ya sabes que estoy al otro lado si quieres comentar, discrepar o simplemente saludar.
Que nunca te falten ideas, ni ganas de probarlas.
A.
PD1. Para entender cómo la tecnología amplifica —y distorsiona— nuestras capacidades cognitivas, The Shallows es incómodamente actual. Se escribió antes del boom de la IA generativa… y eso lo hace aún más relevante.
PD2. Para ir un paso más atrás y pensar en creatividad real, no artificial, Amplitud es un gran recordatorio de por qué las ideas interesantes suelen venir de mezclar mundos… algo que la IA hace rápido, pero sin contexto vital.
PD3. Y si te preocupa hacia dónde nos lleva delegar cada vez más decisiones, Human Compatible pone el foco en el problema de fondo: no qué puede hacer la IA, sino quién decide qué debe hacer.


